Argentina
Se destruyeron 500.000 de los mejores empleos


Se trata de los puestos estables y en blanco. El sector que más perdió fue la industria, con 120.000. Le siguió la construcción, con 106 mil.


En un año, las empresas achicaron sus dotaciones de personal registrado en casi medio millón de trabajadores. Esta pérdida de empleos estables equivale a una reducción del 10% de la fuerza laboral ocupada, que un año atrás comprendía a 5 millones de empleados. Así, en 12 meses, uno de cada 10 trabajadores en blanco perdió su trabajo.

Estos datos oficiales toman en cuenta tanto la renuncia, retiro jubilatorio o cesantía del trabajador como los nuevos empleados que pudieron haber tomado las empresas. Y surge que el achique de personal se fue efectuando a lo largo del año pasado y se profundizó a comienzos de año con la devaluación del peso.

En todos los sectores hubo un fuerte achique de personal. La mayor cantidad de trabajadores que perdieron su empleo — casi 120.000— corresponde a la industria, pero en proporción, la mayor expulsión de trabajadores se registró en la construcción que perdió el 45% (106.000) de los trabajadores ocupados un año atrás.

También sobresale en la estadística oficial la pérdida de empleos en el comercio, en el transporte y entre las empresas vinculadas al segmento financiero (como bancos, AFJP o compañías de seguros).

Estas pérdidas de empleos cobraron fuerza a fin del año pasado con la aparición del "corralito" que provocó un desplome en el comercio, hotelería y restaurantes y en el sector inmobiliario por la ruptura en la cadena de pagos. Luego arrastró a las actividades financieras por el achique de depósitos y del crédito y la reducción de sucursales por parte de varias entidades bancarias.

En los últimos meses el achique de personal se extendió a las empresas de servicios públicos y de comunicaciones. En algunos casos, alegaron que redujeron las inversiones y plantel porque no pueden subir las tarifas.

También se destaca una reducción de más del 10% en el sector agropecuario y de pesca, a pesar de que la devaluación del peso mejoró la rentabilidad de gran parte de las economías regionales primarias. Lo mismo pasa con el sector minero, que claramente se benefició con el aumento del valor del dólar y, aún así, achicó un 5% sus planteles.

En cambio, aunque con 63.000 puestos menos, la proporción de reducción de personal es más baja entre los servicios comunales o sociales, como enseñanza o salud, que son más independientes del ciclo económico.

Los datos corresponden a los registros del Ministerio de Trabajo de abril pasado en base a la cantidad de trabajadores asegurados en riesgos del Trabajo que declaran las empresas. Y coinciden con los relevamientos que hace todos los meses la cartera laboral que, a abril pasado, arrojó una pérdida de empleo del 9,9 por ciento.

Como desde mayo el empleo siguió cayendo otro 2%, se estima que desde entonces pudieron haber perdido el empleo otros 90.000 trabajadores.

Esta caída del empleo, unido a la nueva gente que salió a buscar trabajo, explica el aumento en un año del desempleo del 16,4 al 21,5%. Y la proliferación de empleos inestables, de pocas horas y escasa o nula productividad.

Si a este caída del empleo se le suma el deterioro salarial, por el impacto de la inflación (37,8 por ciento entre enero y agosto), se explica el fuerte retroceso del 30% en el poder adquisitivo de los ingresos salariales.

 

 ISMAEL BERMÚDEZ ESPECIAL PARA CLARÍN / www.clarín.com.ar (Argentina), Jueves 05 de septiembre de 2002

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