Colombia
PERDIÓ ARIAS Y GANÓ EL SINDICALISMO 
Se hunde reestructuración del Seguro Social 


La mala salud del Seguro Social es crónica. Los diagnósticos son reservados desde su nacimiento en 1949. Hace 50 años, con su identidad como Instituto Colombiano de los Seguros Sociales (ICSS) ya tenía un déficit de 2.189.464 pesos. En ese entonces el Gobierno era el primer moroso. Por aportes debía 2.680.000 esto quiere decir que si en ese momento la nación se hubiera puesto al día, el instituto tendría un superávit de medio millón de pesos de hace medio siglo. 

Con déficit creciente la entidad siguió atendiendo a los millones de afiliados durante varias décadas, hasta que la reforma constitucional de 1991 le abrió las puertas a la Ley 100 de Seguridad Social, que para el nuevo Instituto de los Seguros Sociales (ISS) fue un golpe a la mandíbula. El negocio de abrió, entraron las Empresas Promotoras de Salud (EPS) privadas y la competencia le comenzó a dar en la cabeza a un ente oficial que no estaba preparado porque siempre se aprovechó del monopolio. 

Con este nuevo panorama, el ISS comenzó a rodar por un despeñadero de dolores de cabeza. Se perdieron más de dos millones de afiliados; la convención colectiva, de manga ancha para 32.000 trabajadores, se convirtió en una vena rota, y la evasión de más de 128.000 empresas no tiene un cálculo oficial. 

Pero todo este cuadro de cuidados intensivos se hubiera podido superar en buena parte si la Superintendencia de Salud no le hubiera aplicado la sanción hace dos años al ISS que le prohibe nuevos afiliados. La razón: deudas con IPS por más de 150.000 millones de pesos. A lo anterior se le pueden sumar los 600.000 millones que el instituto perdió en el quebrado BCH, valor del 83 por ciento de las acciones que el gobierno le entregó como parte de pago de la deuda de la nación. 

Hoy el ISS está al día en pensiones, pero pasa por su peor momento en salud, con un déficit acumulado que el ministro de Hacienda, Juan Manuel Santos le calculó en carta al titular de la cartera laboral, Angelino Garzón, en cerca del billón de pesos. 

El SOS del ISS


Este año el ISS tocó fondo. La Supersalud le ratificó la sanción y el fantasma de la liquidación ronda por todas partes. Para calmar los dolores, gobierno, empresarios y trabajadores se reunieron de urgencia el pasado 24 de julio y firmaron un pacto nacional de salvación. 

El 14 de agosto el ministro de Trabajo convocó la Comisión Permanente de Concertación que tenía entre sus prioridades sacar de la crisis al Seguro Social. El plazo para lograr acuerdos venció el pasado 20 de octubre, y se extendió hasta el 2 de noviembre, cuando terminó con una fórmula única del gobierno con observaciones jurídicas y políticas que pasará la semana entrante a manos del presidente Pastrana, quien tendrá la última palabra. 

Cuando toda la negociación pasaba por buen camino, se atravesó la Corte Constitucional con su fallo sobre salarios, que le metió miedo al gobierno en sus proyecciones económicas, que en caso de una liquidación llegaría a 1,1 billones de pesos. 

Ganadores y perdedores


En la práctica la reestructuración se hundió. El tiempo se agotó, porque a pesar de las buenas intenciones, una propuesta respaldada por el presidente Pastrana tampoco alcanza este año a hacer tránsito en el Congreso. Todo volverá a cero y la iniciativa podría ser presentada en el 2001 un año caracterizado por la agitación de las campañas políticas. 

Con el fracaso de la concertación, el primer gran perdedor es Jaime Arias Ramírez, el presidente del ISS, quien dejará el cargo en el primer trimestre del año entrante, luego de hacer el empalme con la nueva administración, que podría estar encabezada por un sindicalista. 

Otro perdedor es el ministro de Trabajo, Angelino Garzón, quien hasta el pasado jueves buscó la concertación señalando que "Hay que salvar y fortalecer el ISS, la entidad de Seguridad Social más importante del país" 

El sindicalismo es el gran ganador de este proceso. Pero también los trabajadores, que ya tiene puesto en el consejo directivo, tendrán el año entrante el primer reto, al renegociar con ellos mismos su propia convención colectiva. 

Saúl Peña, presidente del Sindicato expresó muchas veces que los trabajadores estarían de acuerdo en ceder algunas de sus prerrogativas, pero al mismo tiempo exigir una lucha contra la evasión y la corrupción. 

El Gobierno por su parte tendrá que poner el dinero para mantener vivo el ISS, que para los próximos tres años necesita créditos por 1,5 billones de pesos, según los cálculos del propio Jaime Arias. 

Tal y como quedaron las cosas, los nuevos dueños del ISS son los trabajadores por una simple razón aritmética y contable: El Seguro Social les debe por costos laborales 4,5 billones de pesos y los activos de la entidad suman apenas 2,5 billones. 

Para los 10 millones de usuarios de los servicios de salud solo hay una seguridad: El ISS no se acabará. 

AMÍLKAR HERNÁNDEZ / El Tiempo (Colombia), Domingo 5 de noviembre de 2000

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