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400 de los 2.500 empleados de la Registraduría Nacional fueron desvinculados ayer, informó el titular de ese despacho,Iván Duque Escobar. Explicó que "el proceso busca racionalizar la planta porque había exceso burocrático".
En cumplimiento de los decretos expedidos en julio pasado y que ordenan la reestructuración de la entidad, sabían que el nuevo año los podría sorprender con la mala noticia de que engrosarían la fila de desempleados en el país, que sobrepasa ya el millón y medio.
Por eso ayer, desde las 8 y 30 de la mañana y bajo el sol picante de los primeros días de enero, empezaron a llegar a la sede de la Registraduría con la misma cara de incertidumbre con la que pasaron, sin remedio, las fiestas de fin de año.
Pocos se atrevieron, sin saber todavía nada sobre su futuro, a desearle un feliz año nuevo a su compañero de trabajo. Pero sí se contaron las tristezas de las fiestas, las charlas con sus cónyuges sobre las perspectivas del desempleo, las deudas que los persiguen en el nuevo año y las alternativas de rebusque en caso de ser desvinculados.
"Pasé un fin de año terrible por la angustia de no saber si quedaba o no", dijo una mujer de 40 años y tres hijos, que prefirió omitir su nombre.
Después de la espera, funcionarios de la Registraduría encargados del proceso de reestructuración llamaron, uno a uno, a los empleados, informándoles sobre su futuro laboral.
Hubo caras felices porque algunos fueron notificados en la entidad y firmaron nuevamente contrato. Pero 400 de ellos debieron regresar a sus casas con la mala nueva del despido.
"Tenía una lucecita de esperanza y le prendí una veladora al Divino Niño para que no me botaran", contó una de las afortunadas".
El registrador, Iván Duque Escobar, dijo que la incertidumbre de los empleados durante el fin de año era irremediable, pues, en cumplimiento de la Ley, no les podía notificar antes de la fecha ordenada por los decretos, es decir, el primero de enero del 2001, porque podría ser demandado.
"Aquí lo que estamos tratando de hacer es racionalizar la planta y hacer operativa esta entidad que tenía un exceso de personal en el sector central", dijo.
Con el edificio vacío y en su despacho en el cuarto piso, justificó el recorte señalando que en esa entidad sólo el 3,2 por ciento de la planta es profesional y que necesitan optimizarla. De los 400 desvinculados -dijo-, 60 por ciento lo eran de planta y un 40 por ciento, provisionales.
"A los que están en carrera y se les suprimen los cargos van a ser indemnizados, de acuerdo con la ley. Y los provisionales son de libre nombramiento y remoción".
Nueve demandas
Para el sindicato, faltó planeación en la reestructuración y más organización en el recorte, pues había trabajadores que llevaban años en la entidad y solicitaron indemnización, pero no fueron desvinculados. En cambio, otros que son cabezas de familia, con tres y cuatro hijos, se quedaron en la calle.
Hacia las 2 de la tarde, los que sobrevivieron al recorte esperaban, afuera del edificio, el llamado para renovar su vinculación. Hablaban de la suerte de sus compañeros despedidos, entre ellos dactiloscopistas, fotógrafos, auxiliares y secretarias.
Contaban que de los 270 dactiloscopistas que había en el área de Producción, quedaron solo 70, y que de más de 300 secretarías, solo 39 recibieron buenas noticias.
Édgar Daniel Bohórquez, presidente del sindicato, dijo que el organismo ha instaurado nueve demandas contra la Ley 573 que le dio vía libre al recorte y que esperan el fallo de la Corte Constitucional.
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