Ecuador
SE ESTIMA QUE EN DOS AÑOS HABRÁ RESULTADOS
La reducción de personal en el Municipio, un proceso por iniciar 

Las organizaciones de trabajadores analizan la deuda con el IESS. Esta administración realiza una reingeniería para evaluar el trabajo.

La noticia de la deuda que mantiene el Municipio de Quito con el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) tomó por sorpresa a la mayoría de trabajadores y empleados de este organismo seccional.

Varios gremios como el de Emaseo, a través de su Comité de Empresa, preparan reuniones para conocer en forma detallada los alcances de esta situación. Ángel Merino, secretario general, señala que en estos días se reunirá el Comité Ejecutivo para enterarse de esta situación.

Sin embargo reconoce que no se han presentado problemas en los trámites que regularmente se realizan con el IESS, pero precisó que es necesario que se den los primeros pasos para ponerse al día en estos valores. "Nosotros -dijo- no podemos asumir moras y deudas que el Municipio no asumió durante las administraciones anteriores".

En el caso de la Emaap, Rosalino Calapiña, se limitó a decir que la posición de los trabajadores en torno a esta situación debe darse a conocer por el comité ejecutivo del comité de esta empresa.

Por su parte, Luis Puertas, presidente de la Unión de Empleados Municipales (UDEM) que aglutina a quienes trabajan en la administración central, reconoció que esta situación es nueva para ellos, pero "es un problema que viene desde las administraciones anteriores; es una herencia que debe solucionarse lo más pronto".

El dirigente señaló que es necesario que se conozcan, en el caso de los empleados de la planta central, cuáles son los montos que se adeudan, a qué rubros corresponden y "lo más importante, las alternativas que plantea la actual administración del alcalde Paco Moncayo para encontrar las soluciones respectivas".

De igual forma, esta situación será conocida por el resto de dirigentes para adoptar las acciones que sean del caso.

Asimismo, trabajadores de la Empresa Metropolitana de Obras Públicas pidieron que se informe lo que ocurre con los trabajadores que son parte de esta entidad municipal.

Pero, la deuda que mantiene el Municipio de Quito con el IESS que, inicialmente, asciende a más de dos millones de dólares pone en escena la excesiva carga burocrática que hay en algunas dependencias y empresas municipales. En total se trata de 10 000 empleados y trabajadores que mantienen una relación laboral directa.

En estudios realizados en las administraciones anteriores se planteaba la necesidad de reducir esta carga burocrática, que es el principal rubro del gasto corriente, que llega al 40 por ciento del presupuesto del Municipio.

Algunos intentos por disminuir el número de empleados se dio hace aproximadamente cinco años con la compra de renuncias a través de un plan de jubilación especial que tuvo una corta duración. Por ejemplo, hasta octubre de 1995, unos 262 empleados se acogieron a este proceso. En ese año se fijó una meta de 1 200 trabajadores, para lo que se determinó un presupuesto de 20 000 millones de sucres, en ese tiempo.

Pero dos años después, el total de empleados que dejaron de prestar servicios al Municipio llegó a 750 de una meta que se amplió a 2 000, pero no se cumplió.

Una de las alternativas que se adoptó fue la contratación de empleados a través de empresas tercerizadas especializadas en la contratación de personal. Esto ocurrió con los trabajadores del Trolebús o las empresas y microempresas que trabajan en la recolección de basura para Emaseo.

En cambio, lo que se relaciona con la actual administración municipal, la reducción de personal, el análisis de las funciones y cargas de trabajo de los trabajadores y empleados municipales recién es un proceso que comienza y que, según las estimaciones de técnicos encargados de este proceso, demorará aproximadamente dos años hasta que se consigan las metas propuestas.

El primer paso, y es el que se está dando, es una reingeniería de procesos. Se trata de un estudio interno a través del cual se definen el trabajo que realiza cada empleado, la carga que tiene, la situación de cada unidad, departamento y dirección.

El dirigente Luis Puertas señala que se trata de una auditoría de funciones. "Sobre esta situación ya hemos debatido de manera interna con el resto de dirigentes municipales".

Wilma Andrade, concejala de la Izquierda Democrática, señala que con este proceso se establecerán los cambios administrativos necesarios para que cada dependencia trabaje con el personal que necesita.

Un tema queda pendiente: la contratación de personal afiliada o vinculada a la Izquierda Democrática. Los gremios de empleados muestran preocupación sobre esta situación. Wilma Andrade reconoce que "se debe trabajar con gente que crea en la propuesta y en el plan del general Moncayo". Aclaró que tampoco se están llenando todos los cargos sino solo aquellos considerados necesarios, en diferentes niveles.

La edil señala que los resultados de este proceso se observarán en un años y medio o, a lo máximo, dos años. "Hay dependencias que tienen una sobrecarga de trabajo y otras en las que falta y en otras se deben agilitar los trámites de atención al público, principalmente. Por ejemplo, en las administraciones zonales se tuvo que incrementar más puestos porque se amplió la cobertura de acción: salud es una de ellas.

La primera medida que se adoptó en este sentido fue una resolución del alcalde Moncayo, firmada a pocos días de posesionarse en su puesto, en la que incorporaba a los funcionarios que están desde la categoría 19 para arriba dentro del personal de libre remoción. Ello incluía a jefes departamentales, coordinadores...

Luis Puertas señala que en este proceso debe respetarse a los funcionarios de carrera. "Ello incluye a funcionarios que están en categorías altas que tienen esos puestos por sus méritos alcanzados".

El Comercio (Ecuador), Martes 7 de noviembre de 2000

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