La tasa de desempleo en Estados Unidos subió en abril a 6%, la
más alta en siete años y medio, aun cuando la economía siguió
creando plazas de trabajo, informó el Departamento de Trabajo.
El índice de desempleo entre los hispanos subió de 7,3% en marzo
a 7,9% en abril, y entre los negros pasó de 10,7% a 11,2% en el
mismo período.
En abril, la economía –que ha mostrado varios meses de lenta
recuperación– creó 43.000 nuevos puestos de trabajo. En marzo se
perdieron 21.000 empleos.
El crecimiento del empleo en abril no fue suficiente para
proporcionar trabajo a las 565.000 personas que entraron al
mercado laboral, y esto empujó la tasa de paro desde 5,7% en
marzo a 6 % en abril.
La fuerza laboral en abril (el número de personas que trabajan o
buscan empleo) llegó a la cifra sin precedentes de 142,6
millones de personas.
En abril se crearon 87.000 nuevos empleos en el sector de
servicios, lo cual compensó la pérdida de 245.000 puestos de
trabajo en este sector en octubre y noviembre.
Las empresas que contratan personal temporal crearon en abril
66.000 empleos, en su tercer mes consecutivo de subidas, y las
fábricas aumentaron el uso de horas extras más que la
contratación de nuevos trabajadores.
Durante el primer trimestre de este año, el producto interno
bruto de Estados Unidos creció a una tasa anual de 5,8%, la más
alta en dos años, pero ya desde marzo se han notado indicios de
un ritmo de crecimiento económico más moderado.
La Reserva Federal, que durante 2001 estimuló a los consumidores
–cuyo gasto representa dos tercios del PIB estadounidense– con
11 reducciones consecutivas de los tipos de interés,
probablemente no modifique las tasas vigentes cuando se reúna el
7 de mayo.
Durante 2001, la economía de Estados Unidos tuvo, en el tercer
trimestre, la primera contracción económica en una década, y
aunque desde entonces la economía se ha reactivado, la mayoría
de las empresas espera señales de que tal recuperación es sólida
y, por lo tanto, no se ha acelerado demasiado la contratación de
trabajadores.
El presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, y sus
colegas en el control de la política monetaria de Estados
Unidos, consideran la situación del mercado laboral como uno de
los elementos vitales en la marcha de la economía y,
especialmente, el ritmo de la inflación.
Cuando entre 1997 y 2000 la tasa de desempleo se mantuvo en poco
más de 4%, una de la más baja en décadas, Greenspan señaló el
riesgo de que la puja entre empresas por la contratación de
trabajadores llevara a un aumento desmesurado de los sueldos.
Generalmente, cuando las empresas pagan más a sus empleados
transfieren el costo adicional al precio de los productos que
venden, lo que puede resultar en mayor inflación.
Greenspan ha relacionado la estabilidad de los precios, pese a
la tasa baja de desempleo, con el constante aumento de la
productividad en Estados Unidos, gracias a la introducción de
tecnologías que permiten a los trabajadores producir más.
Una tasa de desempleo muy elevada, por otra parte, implica
–según Greenspan– un riesgo de que disminuya el poder
adquisitivo de los consumidores, hasta el punto de que la
demanda de productos se estanque.
Actualmente, la economía de EE UU se encuentra en las primeras
etapas de una recuperación impulsada por la productividad, lo
que por el momento hace innecesaria una subida de los tipos de
interés, que están ahora en su nivel más bajo desde 1961.
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