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Existe trato desigual entre la capacitación que se da a los
empleados calificados que a quienes no lo son
Ciudad de México (10 febrero 2003).- Aunque la educación es uno
de los principales factores para cerrar la brecha de inequidad,
la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos
(OCDE) detectó una concentración de formación laboral en los
trabajadores más calificados, con estatus profesional
relativamente alto y que laboran en grandes compañías.
Según el documento "Más allá de las palabras: políticas y
práctica de la educación de adultos" indica que esta
centralización se da en detrimento de los trabajadores mayores o
poco calificados, con contratos temporales y que trabajan en
empresas pequeñas, alerta la OCDE.
El estudio toma como referencia las experiencias de Canadá,
Finlandia, Dinamarca, Noruega, Portugal, España, Suiza, Suecia y
el Reino Unido. Una de las principales tendencias es que las
compañías prefieren adquirir mano de obra capacitada en lugar de
invertir en la formación de la misma.
Respecto al caso de México, podría suponerse una tendencia
similar, opinó el académico de la Universidad Iberoamericana (UIA),
Rodolfo de la Torre.
Agregó que la revolución tecnológica generó una brecha laboral
en México, la cual podría cerrarse a través de cambiar los
niveles educativos.
Dado que la formación está ligada con el empleo, la OCDE destaca
la importancia de adoptar medidas para estimular la formación de
trabajadores y desempleados ligada al empleo en empresas.
"Esto puede implicar actuaciones en varios niveles para superar
las barreras existentes, a través de la organización y
financiación de la formación, reconciliando el tiempo de
producción y el de formación, revertiendo correctamente los
beneficios de la formación", anota el documento.
Rodolfo de la Torre, de la UIA, recordó que en México la
educación de adultos no está ligada con el trabajo, por lo que
podría avanzarse en programas de capacitación técnicos.
Dentro de las sugerencias previstas por la OCDE para ampliar la
preparación de los adultos, sobresalen el desarrollar mecanismos
que reconozcan la educación y aprendizajes previos, lo que
permitiría garantizar que los adultos no pierdan tiempo en
aprender cosas que ya saben.
Otra propuesta es establecer mecanismos de incentivos
individuales, tales como préstamos, becas o cuentas individuales
de preparación; así como brindar permisos laborales de formación
durante las horas de trabajo.
En todo caso, el organismo multilateral resalta la importancia
de que los países adopten un enfoque coordinado a fin de lograr
una eficaz gestión de los recursos involucrados.
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