Venezuela
41,9% de los venezolanos está dispuesto a emigrar


Un estudio de Datanálisis revela que 50% de los jóvenes y 51% de la clase media, bastiones fundamentales de toda sociedad y por tanto los últimos que nación alguna quisiera perder, manifiestan el deseo de marcharse del país. Si bien no en todos los casos la emigración se concreta, la situación es un perverso indicador de cuán desilusionada se encuentra la población

Prácticamente, todas las naciones latinoamericanas arrastran una tradición histórica de emigración. Las dos grandes excepciones, hasta ahora, habían sido Argentina y Venezuela, países que más bien actuaban como receptores de quienes buscaban mejores oportunidades de vida, dada la estabilidad económica y política de entonces, hoy hecha trizas. Pero Venezuela, aunque aún se mantiene con bajos índices de emigración al compararse con el resto de la región, viene escalando posiciones.

Si bien esta circunstancia empezó a registrarse desde hace unos cinco años, en los últimos tres se ha acentuado en forma dramática.

La situación fue motivo de estudio para Datanálisis, firma consultora que a finales de septiembre pasado determinó que 41,9% de los venezolanos está dispuesto a marcharse del país. Este índice, que equivale a 10,05 millones de venezolanos, experimentó un alza de 8 puntos con respecto a un estudio semejante realizado hace dos años, cuando se ubicaba en 33,8% . Quiere decir que en ese lapso 1,9 millones de venezolanos se sumaron a la lista de quienes desean establecerse en el exterior.

La investigación se realizó entre el 20 y 30 de septiembre pasado mediante encuestas a 800 personas de todas las regiones del país. El margen de error es de 3,46% y el índice de confianza es de 95% .

Es muy probable que de repetirse el sondeo ahora, luego de los acontecimientos registrados desde el lunes 2 de diciembre, el deseo de marcharse se haya incrementado.

Luis Vicente León, directivo de la compañía consultora, al exponer los resultados del estudio aclaró que en la mayoría de los casos no se concreta la emigración, pero alertó sobre la gravedad de que tantos venezolanos manifiesten tajantemente que, de poder hacerlo, se irían. “Se trata de un gravísimo y perverso indicador de frustración, de desconexión con el país, de una marcada tendencia a asociar una vida mejor con el hecho de residenciarse en otras latitudes”.

La dificultad para revertir estos sentimientos es proporcional a las contrariedades que en materia económica y de inseguridad personal afrontan los venezolanos. Del estudio de Datanálisis se desprende que las prácticamente nulas oportunidades de progreso económico (situación cada vez más potenciada por el desempleo galopante) y los problemas de inseguridad personal son los factores de mayor preocupación por tanto los que más potencian el deseo de partir.



Juventud, divino tesoro

Al desglosar los resultados de las encuestas, se observa que los más afectados son los jóvenes y la clase media, bastiones claves de toda sociedad y por tanto los últimos que nación alguna quisiera perder. Son ellos fundamentalmente quienes contribuyen al progreso económico y social.

50% de los jóvenes que con edades entre 15 y 24 años fueron consultados sobre su disposición a irse, respondieron afirmativamente.

El índice va disminuyendo a medida que aumenta la edad. En otras palabras, mientras más jóvenes, mayor es el deseo y la disposición a probar suerte en el exterior.

Al indagar sobre las razones, las respuestas varían de acuerdo al estrato socioeconómico.

En el AB alegan que “me va bien en el terreno económico a pesar de Chávez, pero siento que corre peligro mi vida y la de mi familia”.

En el estrato DE alegan que “en Venezuela no hay oportunidades y los únicos que salen de abajo son quienes viven fuera. Aquí nunca voy a poder salir del hueco”.

Es evidente que la mayor preocupación de la clase AB es la inseguridad personal (el aspecto económico lo tienen resuelto), mientras que en los estratos DE la situación es exactamente a la inversa.

Al hurgar en los motivos de los jóvenes para marcharse, si tuvieran la oportunidad de hacerlo, los pertenecientes a los estratos AB y C expresaron frases como estas: “Hemos venido aumentando los niveles de pobreza por lo cual cada vez hay más inseguridad”. “Aun cuando consiguiera un buen trabajo, el sueldo no me alcanzaría para casarme y tener hijos”. “Venezuela está deteriorada física y económicamente.

Está sucia y estancada”.

“El país padece de una crisis económica muy fuerte y es muy difícil conseguir un nivel de vida mejor”. “Venezuela se encuentra marginalizada, por lo cual la inseguridad es muy alta”. “Sé que el futuro se consigue con esfuerzo y planificación, pero aquí eso no vale de nada. Me gustaría darle educación a mis hijos, tener apartamento y carro propio, y viajar de vez en cuando, y eso aquí no se puede lograr ni siquiera siendo profesional”.

Por su parte, los jóvenes pertenecientes a los estratos D y E respondieron así: “Aquí no tengo opción y todos los que se van para Estados Unidos la tienen porque ese es un país de oportunidades para cualquiera.

Si no pregúntele a Vizquel, a Galarraga o a Patricia Velásquez”.

“Los oligarcas y los ricos son los culpables de la situación del país, por eso no tiene nada de malo robar a quienes tanto nos han robado”.

Los argumentos de las clases AB y C reflejan que se trata de personas con mayor conciencia, educación y cultura.

Están claros de los problemas económicos: efectos de las tasas de interés y su impacto para créditos hipotecarios, adquisición de vehículos y tarjetas de crédito; el impacto del tipo de cambio y el costo de la educación, entre otros aspectos.

Los jóvenes de las clases D y E, en cambio, ven en Vizquel y Galarraga, por ejemplo, meros casos de suerte asociados al hecho de haberse ido específicamente a Estados Unidos, pero no asociados a ningún tipo de esfuerzo personal, con lo cual también coincide su opinión de que “oligarcas y ricos” son los culpables de la situación del país y que por tanto “no tiene nada de malo robarles”.


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No existen estadísticas concretas sobre la emigración venezolana. Se sabe, no obstante, que Estados Unidos, específicamente el estado de Florida, es el destino preferido por quienes deciden probar suerte fuera de las fronteras, posición ahora seguida muy de cerca por España.

Los datos existentes están referidos a los emigrantes legales, y para nadie es un secreto que éstos son superados ampliamente por los ilegales.

Se calcula que cerca de 20 millones de latinoamericanos viven fuera de la región.

El desplazamiento de Estados Unidos como el lugar por excelencia para los emigrantes venezolanos podría explicarse en el aumento de las restricciones de las autoridades, especialmente después del 11 de septiembre, luego de los atentados terroristas.

El idioma es otra de las barreras.

Otro dato importante es que en el caso de los venezolanos se trata de una situación atípica:
a diferencia del resto de los países de la región, la venezolana es una emigración de alto nivel educativo y social.

“Esto llama la atención, por cuanto es tradición en todo el mundo que las personas de mayor estrato permanezcan en sus países. El desplazamiento, por lo general, ocurre entre las personas de estratos inferiores”, apuntó Luis Vicente León.

Otra característica es que, contrario a otros gentilicios, los venezolanos residentes en el exterior siempre piensan en regresar. “Igualmente, siempre mantienen vínculos con el país; sienten mucha nostalgia y rara vez piensan en una emigración definitiva. De hecho, la prensa on-line venezolana es visitada mayormente por venezolanos que se encuentran fuera”.
 

OMAIRA SAYAGO / El Nacional (Venezuela) www.el-nacional.com , Lunes 09 de diciembre de 2002 

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