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A juicio de Emmanuel Cassingena, presidente de Ford Motor de
Venezuela, el aumento en las tasas de interés —que incluso
afectaría el Programa de Vehículo Familiar— y la posible
aplicación del Impuesto al Lujo impactaría el desempeño del
sector
La industria automotriz no escapa a la situación de
incertidumbre económica con que arrancó 2002, pese a que fue uno
de los sectores con mejor desempeño en 2001 al lograr un aumento
en las ventas de casi 50% con respecto al año anterior, al
alcanzar el volumen histórico de 217.000 unidades vendidas.
El aumento en las tasas de interés y la propuesta de aplicar
nuevamente el Impuesto al Lujo son los factores que con mayor
fuerza atentan contra el mercado automotor, al punto que se
prevé una caída de 17%, lo que implica que las proyecciones
giran alrededor de 180.000 unidades.
Los datos fueron suministrados por Emmanuel Cassingena,
presidente de Ford Motor de Venezuela, cuya corporación a escala
mundial atraviesa en estos momentos una de las crisis más
severas de toda su historia, próxima a cumplir 100 años.
Cassingena reiteró que más que el Impuesto al Lujo, es el
aumento de las tasas de interés, unido al Impuesto al Débito
Bancario, lo que más preocupa al sector.
En su opinión, el tema de las tasas podría incluso afectar el
Programa de Vehículo Familiar. Esto porque, como se sabe, el
plan contempla la obligación de que los bancos otorguen una tasa
preferencial para su financiamiento, específicamente con tres
puntos por debajo del promedio del mercado. Esto implica que no
está exento del impacto de un aumento en las tasas. Actualmente
la tasa promedio activa (la que cobran los bancos) es de 40% lo
que significa que para los créditos del carro popular se está
aplicando en estos momentos una tasa de 37%, nivel que en
opinión de Cassingena resulta muy oneroso. Cerca de 70% de las
compras de vehículos se efectúan a través de crédito, y tan sólo
el restante 30% se ejecutan mediante operaciones de contado.
Consultado sobre la eliminación de algunas exenciones en la
aplicación del IVA, tal como se propone en la reforma a la Ley
del Impuesto al Valor Agregado, el presidente de Ford descartó
que esta medida pudiera extenderse al sector automotor e
impactar así al plan de carro popular, cuya característica más
importante es precisamente estar exonerado de la aplicación del
IVA. El programa de vehículo familiar se implementó a través de
un decreto que tendrá vigencia de 5 años (de los cuales han
transcurrido 2) de manera que su eliminación sólo es posible a
través de la derogación de dicho decreto, medida que no está
planteada.
Por el contrario, el sector espera que en cuestión de días se
oficialice el plan del camión popular, asunto que sólo espera
por las firmas de rigor, al igual que el esquema del vehículo
popular andino, con el cual las empresas venezolanas que
comercializan estos autos podrán también venderlos en el resto
de los países andino, muy específicamente en Colombia.
Cassingena espera que los cambios que pudieran producirse en el
despacho de Industria y Comercio —al cual compete la política
industrial— sobre la designación de un nuevo ministro no se
traduzcan en mayores retrasos para los mencionados proyectos.
En cuanto al Impuesto al Lujo el presidente de Ford estima que
se trata de una medida dirigida principalmente a reducir el
volumen de las importaciones, dado que las unidades importadas
son por lo general con características de lujo. Basa este
criterio en que los ingresos que en todo caso recibirá el Fisco
por este concepto no serán muy significativos debido a que los
vehículos de lujo representan un porcentaje muy bajo con
respecto al total del mercado.
Cassingena recordó que en la anterior oportunidad en que se
aplicó el Impuesto al Lujo —durante la Administración Caldera—
se estipuló en función del precio, esquema que se supone será el
que se tomará ahora. En principio se pensó en aplicarlo de
acuerdo a las cilindradas del vehículo, pero este esquema no
prosperó porque existen modelos que aunque de baja cilindrada
son de lujo.
En Venezuela no
Cassingena fue abordado sobre la severa crisis mundial por la
que atraviesa Ford Motor, la cual le ha llevado a plantearse un
riguroso plan de reducción de operaciones, que contempla el
cierre de varias plantas de producción y el despido de 35.000
trabajadores, como medidas que conducirían a una reducción en
los costos.
Aseguró que la filial venezolana está excluida de ese programa
de cierre de plantas y en cuanto al recorte de personal dijo que
ya desde hace un tiempo la compañía local adoptó la política de
contratar trabajadores temporales, quienes salen y entran de
acuerdo a los niveles de producción. “Pero la plantilla fija de
trabajadores fue ajustada con anterioridad, de manera que ahora
no requiere reducción alguna”.
Ford Motor Venezuela, por el contrario, emprenderá inversiones
por 80 millones de dólares, monto que será ejecutado, a partir
de ahora, en un período de 3 años.
Del mencionado monto, 20 millones de dólares se invertirán este
año, recursos que serán destinados al lanzamiento de nuevos
productos (entre los cuales se encuentra un utilitario y un
camión) y a la modernización del plantel industrial. Otros 30
millones de dólares serán invertidos en materia de publicidad y
mercadeo.
Ford Venezuela cerró 2001 con una participación en el mercado de
15,4%, lo cual significó una pequeña reducción con respecto al
año 2000. “Esto se debió a que durante el primer semestre del
año no pudimos satisfacer totalmente la demanda del Familiar y a
que la Explorer se incorporó al mercado en junio. Pero apuntamos
este año a colocar nuestra participación a 20. %Confiamos en que
podremos lograrlo y ya hemos recibido las primeras señales: en
diciembre el Fiesta lideró el segmento popular, desplazando así
al Corsa de General Motors”.
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