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El cierre de compañías, así como la disminución de la
capacidad instalada, son factores determinantes en la crisis
laboral. En este sentido, la reciente medida gubernamental de
aumentar los sueldos en 20% podría convertirse en el detonante
de una nueva oleada de despidos, sobre todo en la pequeña y
mediana empresa
La últimas cifras anunciadas por el Instituto Nacional de
Estadísticas, pertenecientes a enero de 2002, revelan que en
Venezuela existe una fuerza de trabajo de 11,26 millones de
personas, de las cuales 83,6% se cataloga como ocupada, es
decir, que mantiene un empleo formal o informal. El resto, 16,4%
de la población, se encuentra cesante o buscando empleo por
primera vez.
Los sectores público y privado enfrentan un mercado laboral
constreñido y caracterizado por un aumento casi sostenido en los
índices de desempleo y economía informal y si bien las fuentes
oficiales, como el Instituto Nacional de Estadística, registran
en los últimos años cifras de entre 13,3% y 14,6% como índices
de desempleo hasta el año pasado; fuentes privadas perciben que
la tasa de desocupación se ha mantenido por encima de 15%.
El desempleo y los trabajadores itinerantes, es decir, sin un
lugar fijo de trabajo son los principales retos que debe asumir
el Gobierno en materia económica para los próximos años, sobre
todo en sectores críticos como la manufactura y la construcción.
Si se analizan por sexo los indicadores del INE, se puede
constatar que las mujeres presentan en la actualidad un
porcentaje bastante superior de inactividad: mientras los
hombres activos suman 6,85 millones, las féminas en actividad
son apenas 4,4 millones. De igual manera, la tasa de
desocupación femenina es más alta que la masculina: 18% versus
15,3%.
Del control al descontrol
A pesar de que los indicadores correspondientes a 1998 no fueron
particularmente alentadores —se registró un decrecimiento de
0,7% en la economía y una inflación acumulada de 30%—, la
situación de desempleo se encontraba parcialmente controlada,
con un índice promedio de 11,15% durante todo el año. En 1996,
la cifra de cesantía y personas que buscaban trabajo por primera
vez se había situado en 12,4%.
A partir de 1999 el panorama laboral cambió: la desocupación
repuntó a un promedio de 14,9%, con una tasa de ocupación en el
sector informal de 51,7%, de acuerdo con cifras del instituto.
Sólo durante el tercer trimestre de ese año, 22.728 personas se
sumaron a la lista de desempleados, para totalizar 490.000
puestos de trabajo perdidos durante los 12 meses del año.
El Centro de Documentación y Análisis de los Trabajadores, Cenda,
afirmaba para entonces que la cifra de desempleo del año se
había situado en 20,4%, lo cual significaba la existencia de
2,63 millones de personas sin empleo. De ese total, alrededor de
280.000 personas correspondían al sector construcción.
Se creó entonces el llamado Plan de Empleo Rápido, coordinado
por el Ministerio de Planificación y Desarrollo, cuyo objetivo
era generar alrededor de 300.000 nuevos puestos de trabajo
mediante la ejecución de proyectos relacionados con labores de
mejoramiento de vías, escuelas y dispensarios.
El Gobierno debió invertir 60 millardos de bolívares,
administrados por la guarniciones del país, para ejecutar el
plan, tomando en consideración que cada empleado recibiría una
retribución de 120.000 bolívares mensuales como salario. Los
resultados se constataron el año siguiente.
Recuperación fugaz
Entre los años 2000 y 2001, los índices de desempleo abierto
dieron una tregua para ubicarse entre 13,9% y 13,35%, como
resultado de los esfuerzos que realizó el Gobierno para el
empleo temporal de personal en el sector construcción. No
obstante, ante una disminución del porcentaje de cesantía, a
partir del año 2000 la cifra de ocupación en el sector informal
se disparó a 54,2%, de acuerdo con el INE.
Se calcula que sólo en diciembre de 2000 unas 180.000 personas
se dedicaron a laborar en actividades relativas a la economía
informal, lo cual elevó el índice de informalidad a 54% y
produjo que la tasa de desempleo cayera a cerca de 12% en ese
lapso para luego repuntar, como es usual al término de la
temporada navideña, entre los meses de enero y febrero de 2001.
El reto de 2002
En lo que va de 2002 la tendencia en materia de desempleo y
economía informal parece indicar un repunte, lo cual podría
atribuirse al estancamiento que caracteriza a los primeros meses
del año, aunado a la situación de inestabilidad política que ha
vivido el país hasta los momentos.
Cifras del INE correspondientes a enero de 2002 sitúan el
desempleo en 16,4%, lo cual significa 5,4% más que en diciembre
de 2001, y la tasa de desocupación se calcula en 55,5%, de
acuerdo con un estudio elaborado por la Escuela de Sociología de
la Universidad Central de Venezuela.
El estudio en cuestión advierte que el tejido empresarial del
país es muy pequeño, por lo que la posibilidad de absorber la
mano de obra se hace difícil, toda vez que no existe la
suficiente cantidad de organizaciones que puedan hacerlo. En
cuanto al desempleo, la investigación apoya la idea de que el
cierre de compañías, así como la disminución de la capacidad
instalada, han sido factores determinantes, puesto que muchas
industrias que pueden operar con 300 personas, por ejemplo, lo
hacen con 180.
Aunado a esa situación, la reciente medida gubernamental de
aumentar los sueldos en 20% podría convertirse en el detonante
de una nueva oleada de desempleo abierto, sobre todo en la
pequeña y mediana empresa, sector privado comercial que reúne el
mayor número de trabajadores asalariados.
Según investigaciones de la firma Datos Information Resources,
se espera que el desempleo aumente entre 15% y 20% este año y
que el índice de economía informal se ubique entre 55% y 56.
%Por su parte, el presidente de la Cámara Venezolana de la
Industria de Alimentos, Eduardo Gómez Sigala, advirtió que
debido a la pérdida del poder adquisitivo y el alza en las tasas
de interés, el sector experimentará una contracción.
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