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LÍNEAS CORPORATIVAS
La motivación del personal: un motor más importante que el dinero

La motivación es un proceso que se da en los individuos y que puede actuar a favor o en contra (desmotivación) de cada una de las cosas que hacemos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Abraham Maslow (1970) sostenía que el hombre busca, en primer lugar, satisfacer sus necesidades básicas; es decir, hambre, sed, sueño, sexo, etc; y que una vez que cumple este objetivo aparecía "la motivación" para cubrir "necesidades más elevadas", como el altruismo, la superación personal, hacerse productivo, entre otras.

Básicamente, la motivación se refiere al impulso que induce al individuo a adoptar una conducta determinada para satisfacer una necesidad. Cuando ésta necesidad es satisfecha surgirá otra que provocará de nuevo una conducta determinada en el individuo. Por lo tanto, como vemos, la motivación es un ciclo en el cual el sujeto siempre tendrá alguna necesidad que satisfacer. Si se traslada este concepto a la empresa, la motivación sería aquel impulso que induce al individuo a trabajar.

De allí se desprende la importancia, cada vez mayor, que este tema debe adquirir para el área de los recursos humanos de una empresa.

En el mundo de hoy la ventaja competitiva de las empresas ya no reside en el producto que fabrican, sino más bien en el potencial humano que las integra, que presta sus servicios a la medida de las necesidades del cliente y que constituye la fuerza impulsora del desarrollo organizacional.

Pero cuál es la diferencia entre un empleado motivado y uno desmotivado. Muy sencillo. Un empleado motivado, que se siente a gusto trabajando, aumenta su rendimiento, atiende bien al público; ades no se limita a realizar sólo las labores correspondientes a su cargo, sino también promueve otras en busca del mejoramiento de ésta, es decir, participa más en la búsqueda de los objetivos de la empresa y hasta puede aportar ideas nuevas.

Un empleado motivado se siente autorrealizado y ello redunda, obviamente, en un mejor clima organizacional.

En cambio, con un empleado desmotivado ocurre todo lo contrario: cumple con sus tareas mecánicamente, le da lo mismo si el trabajo fue bien hecho, realiza sus actividades pensando en la hora de la salida y, en algunos casos, puede llegar a asociar su labor con una especie de castigo. Aprovechará las debilidades de la empresa para quejarse y en la primera oportunidad se irá de la organización. Trabajar a disgusto es tan malo para el trabajador como para la empresa.

El clima ideal es aquel donde el trabajador se siente motivado y pone lo mejor de sí cada día. En este caso, se benefician tanto el personal como la empresa.


En busca de la motivación

Décadas atrás, los directivos de una organización pretendían "motivar" a sus empleados mediante castigos, amenazas o coacción. Estas prácticas han sido abolidas, pues aparte de generar tensiones y conflictos entre los trabajadores, resultaban terriblemente inútiles como promotoras de motivación.

Surge entonces la interrogante ¿qué cosas inducen a un trabajador a esforzarse más en su puesto de trabajo? Las personas actuarán de determinada manera dependiendo de sus necesidades, impulsos o deseos. La recompensa que pueden obtener y la combinación de dichos factores.

Esto explica que los empleados tengan ciertas necesidades (reconocimiento, prestigio, seguridad) en su trabajo y que se esfuercen cuando existe la posibilidad de satisfacer estas necesidades internas y se dan refuerzos externos.

El dinero no lo es todo

Si bien la remuneración es un factor importante de motivación en el trabajo, no lo es todo en el entramado de las relaciones laborales.

Obviamente, el dinero no deja de ser importante, pero a la hora de clasificar los factores motivacionales, los directivos deberán tomar en cuenta:

El dinero es más importante para unas personas que para otras.


Por medio del salario se puede conseguir que las personas estén motivadas para asistir al trabajo, pero no será suficiente si se pretende conseguir de ellos un mayor rendimiento.


Las recompensas económicas deben estar relacionadas con el rendimiento, para que puedan ser consideradas como verdaderos factores de motivación.

Un elemento que favorece la motivación es la autoestima. Este principio establece que la gente se motiva para trabajar a un nivel congruente con la percepción que él tiene de sus propias capacidades.


Cómo promover la autoestima:

Comunicar el cumplimiento satisfactorio de las tareas.

Animar a la solución personal y adecuada de los problemas.

Elogiar las tareas bien realizadas, para incrementar los sentimientos de logro personal.

Transmitir la confianza de que pueden realizar el trabajo sin una supervisión permanente.

Manifestar explícitamente que usted sabe que el empleado quiere hacer un buen trabajo.

Respetar las buenas ideas y valorar a las personas.

En Venezuela algunas empresas utilizan como elemento de motivación el pago de un bono de rendimiento que, por lo general, se entrega a fin de año. Las compañías que se dedican a la elaboración de productos de consumo masivo ofrecen descuentos hasta de 50% en su canasta de bienes para sus trabajadores.

Asimismo, en otras empresas se entregan premios del mes y anuales a los empleados que más se destacaron.

La inversión en cursos de mejoramiento profesional también puede considerarse como un elemento motivador muy gratificante para los empleados. Sin embargo, no siempre es considerado por las compañías.

Por Milagros Durán / El Nacional (Venezuela), Martes 31 de julio de 2001

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