| Nuevos desafíos del e-learning |
*Es necesario incorporar la interacción y un apoyo tutorial humano en tiempo real
*El principal beneficio es el de capacitar a muchos empleados
*Sin embargo, no es la mejor opción para todos
La tecnología informática ha promovido desarrollos en el ámbito de la formación profesional
Así como la tecnología informática ha facilitado el comercio a distancia y ha permitido el teletrabajo, también ha promovido desarrollos en el ámbito de la formación profesional. No se trata ya de los viejos cursos por correspondencia, los cuales, por otra parte, han dejado de ser efectivos hace décadas. Es el turno de la capacitación electrónica (e-learning en inglés). Su utilización en las organizaciones es la preocupación de Elliott Masie, director de una consultora neoyorquina especializada en el tema, y de su artículo aparecido en la revista People Management.
Beneficios
En una investigación realizada en mil grandes empresas de los Estados Unidos, Gran Bretaña y Asia, se descubrieron las principales razones por las cuales las organizaciones han optado u optarían por utilizar la tecnología informatizada para sus actividades de capacitación. El primer motivo no es que permite brindar capacitación sin necesidad de que los trabajadores dejen sus puestos de trabajo para asistir a cursos presenciales. El mayor beneficio se encuentra en la posibilidad de acceder a una mayor cantidad de empleados más rápidamente. El tiempo requerido para diseminar información dentro de la organización, a través de Internet o intranet, puede reducirse a un par de horas, aunque se trate de una multinacional con empleados en todo el mundo.
Otro beneficio adicional es que el e-learning puede ser utilizado al mismo tiempo como una herramienta para gerenciar el conocimiento, tema tan de moda últimamente. Según Masie, estos sistemas permiten recolectar información de los empleados que los utilizan, de manera de poder identificar perfiles de habilidades tanto de los individuos como de sus puestos de trabajo. Esta información puede utilizarse, por ejemplo, para evaluar el capital intelectual de una organización.
Desde el punto de vista de los trabajadores, sus preferencias están centradas en la posibilidad de aprender cuando tienen ganas de hacerlo. La información está siempre disponible y no es necesario tener días ni horarios fijos para la experiencia de capacitación. Otro aspecto que han resaltado es que la tecnología permite individualizar la actividad. Desde luego que esto dependerá de la flexibilidad del formato que se presente, pero en líneas generales, el participante (si es que se puede hablar de participante en estos casos) puede elegir pasar rápidamente por los contenidos que ya conoce o que no necesita para su desempeño específico, y detenerse en el que estime necesario o considere más importante.
La opinión de los especialistas
Para los especialistas y gerentes de capacitación, el e-learning presenta nuevos desafíos. Si todo lo que se logra es poner a disposición de los empleados una serie dada de contenidos, no se estará cumpliendo con el objetivo y los resultados serán magros. Para que la capacitación basada en computadoras (o su más difundida sigla en inglés CBT, por computer- based training) sea efectiva, debe asegurar la posibilidad de interacción tanto con instructores o especialistas como con otros compañeros de curso. Es decir, los empleados no debieran perder la condición de participantes de una actividad de formación, con la connotación de compromiso y diálogo que esto implica.
Por otra parte, diseñar cursos on line requiere diferentes habilidades y conocimientos respecto de la capacitación tradicional. Las particularidades de los ejercicios, la secuenciación de los contenidos y, en especial, la forma de evaluación, adquieren características muy diferentes. Además, y como contracara de la posibilidad de los empleados de aprender a su propio ritmo y en sus propios horarios, debe brindarse la posibilidad de contar con apoyo tutorial humano en tiempo real o, al menos, sin una excesiva demora que atente contra uno de los principales beneficios para la organización, es decir, la rapidez. En este contexto, caracterizar al tutor como humano adquiere un sentido.
Un último aspecto por tener en cuenta es que esta forma de aprender no es la adecuada para todo el mundo dentro de una organización. El avance tecnológico no ha podido barrer con los distintos estilos de aprendizaje. Por otra parte, será indispensable para las organizaciones recalcar ante sus empleados que realizar un curso a distancia es tan valioso como uno presencial. Esto no será sencillo, cuando suele atribuirse al "ir a un curso" una fuerte dosis de reconocimiento para el que asiste, sin contar con que, por unas horas o por unos días, no tendrá que trabajar.
Como en casi todas las cosas, tal vez la mejor alternativa sea lograr una buena combinación entre los distintos formatos en que puede realizarse la capacitación. Para determinados contextos, para algunos grupos de personas o para contenidos específicos, posiblemente valga la pena aprovechar los beneficios que brinda la tecnología. En otros casos, en cambio, la relación cara a cara probablemente deparará mejores resultados. |
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Por
Gabriela López / La Nación (Argentita), Lunes 9 de julio de
2001 |
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