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LOS GERENTES DEBEN COMENZAR A PLANIFICAR SUS VIDAS
Ser despedido del trabajo debe verse como una oportunidad


*Manuel Barroso, autor del libro Meditaciones gerenciales, apunta que los ejecutivos venezolanos reciben mucha preparación académica y tecnológica pero no tienen herramientas para manejar la incertidumbre, los riesgos y los cambios. Por ello, es indispensable que empiecen a reflexionar sobre lo que quieren y dónde quieren estar



"En mi experiencia gerencial, me he encontrado que el gerente es un ser vulnerable, sobre todo en un país como Venezuela donde lo permanente es la crisis, los cambios muy radicales. Se le da mucha preparación académica y tecnológica a la persona pero ésta internamente se siente desprotegida porque no tiene herramientas que le permitan manejar las incertidumbres, riesgos, cambios y conflictos que se puedan presentar".

Quien así se expresa es Manuel Barroso, director de la organización CEI, Sistemas Humanos, profesor invitado de diversas universidades del país y de Latinoamérica, profesor invitado del programa avanzado de gerencia del IESA; psicólogo consultor de Drake Morin-Venezuela y asesor de la alta gerencia de importantes organizaciones nacionales.

El también autor del libro Meditaciones gerenciales considera que es muy importante poner a los ejecutivos a reflexionar sobre la importancia de ellos mismos como personas para que así puedan definir sus prioridades en la vida. "Si sus vidas de pareja, de familia no están alineadas, puede que sean muy exitosos como gerentes pero luego, al llegar a su casa, se encuentran con la soledad. Hay que vivir la vida con cierta ecología, cierto orden. Y creo que eso tiene que ver con la salida de mucha gente país, porque realmente ellos creen que van a funcionar mejor en ambientes más optimizados".

Explica Barroso que, tras su vivencia como consultor, se fijó como propósito desarrollar temas para que la gente reflexione. Por ejemplo, se pregunta: "¿porqué mucha gente trabaja de 10 a 12 horas en la oficina, porque las empresas lo necesitan o porque no saben qué hacer con el tiempo libre".

-En los países en desarrollo, hay muchas compañías que han comenzado a crear espacios para que sus ejecutivos dediquen parte de su tiempo laboral a meditar, a relajarse, de manera que con un mejor estado anímico puedan tomar mejores decisiones y ser más productivos. ¿Cómo ve usted ese proceso en Venezuela?

-En nuestro país se le da mucho menos importancia a este asunto porque se le ve como un costo y no como una inversión. La cultura organizacional aquí es muy operativa y siempre se dice que no hay tiempo para esas menudencias. No obstante, lo que sí creo es que el individuo tiene que ser responsable, organizar su tiempo para que pueda realizar actividades deportivas, subir al Avila, ir a un spa. Hay que hacer una inversión en uno mismo. Todo ello tiene que ser parte de la planificación de vida.

Barroso asegura que la mayoría de las personas están totalmente insatisfechas porque trabajan con la única finalidad de solucionar un problema económico, de cubrir unas necesidades pero realmente no están donde quieren estar. "No tenemos tiempo para divertirnos".


Empezar a soñar

Barroso participa frecuentemente como conferencista en programas de gerencia de vida, mediante los cuales se lleva a los asistentes a reflexionar sobre lo que están haciendo y cómo y se les ayuda a reorientar y planificar sus caminos para que puedan ser más exitosos.

El especialista indica que uno de los puntos fundamentales es tratar de hacer cambiar la forma de pensar de la gente. "El venezolano tiende a buscar hacia el pasado, cuando realmente lo importante es pensar hacia el futuro: qué me gustaría ser, hacer y tener. Es importante que empecemos a soñar un poco. Eso de cómo vaya viniendo vamos viendo, sólo logra que los males se acumulen".

Advierte, además, que el hecho de que uno sea despedido de un trabajo no debe ser visto ni como una pava ni como una maldición, sino más bien como una oportunidad. Hay ver cómo a través de la reflexión y meditación se puede organizar una vida mejor.

DMV, que es una organización que se encarga de organizar los procesos de desincorporación de personal, de manera que éstos se produzcan sin traumas, sin protestas ni escándalos sindicales, realiza cursos para que esta gente que queda fuera del mercado laboral pueda reincoporarse de forma más exitosa. Se les da ayuda profesional y consultoría personal hasta un máximo de tres meses. Y se ha dado el caso de que la mayoría de estas personas salen de allí a montar sus empresas propias, a estudiar un posgrado siempre postergado o se ubican en otras compañías incluso en mejores condiciones que las que tenían anteriormente.

DMV trabaja estrechamente con otras empresas hermanas: SHL, que mide el potencial de la persona y define los perfiles de competencia; Team Resources, que establece y maneja procesos organizacionales con base en el trabajo de equipo y Manuel Barroso y Asociados, que es la empresa de consultoría que busca la planificación estratégica de la alineación de procesos en la empresa, es decir, que una vez fijada la rentabilidad, todos los demás recursos: humanos, operativos y financieros se canalizan con ese objetivo. Ahora, adicionalmente, están trabajando en la formación de las competencias de la gente y en el formato del e-learning.

Para Barroso, es muy importante que las empresas tomen en cuenta la parte humana del gerente. Ellos son personas que se enferman, se divorcian, tienen problemas de pareja o con los hijos y que muchas veces necesitan ayuda, y eso no debe ser tomado como signo de debilidad, como suele ocurrir en las cúpulas organizacionales.

"Hay que dar la batalla por lo humano. Por obra y gracia de las leyes del mercado, nos hemos convertido en consumistas. El abrazo, el beso, la intimidad, las demostraciones de aprecio han disminuido sensiblemente y eso hay que rescatarlo. En el caso de la empresa, las demostraciones de aprecio del jefe hacia el empleado refrescan mucho las relaciones y hacen que el compromiso de la gente con su organización aumente".

El toque femenino

Barroso advierte que, afortunadamente, a partir de los años 70 la mujer dejó de ser marginal y comenzó a surgir en el campo profesional. De hecho, hay muchas damas ocupando cargos gerenciales de importancia en las empresas.

Sin embargo, reconoce que en las organizaciones aun impera la cultura machista, fundamentalmente porque el hombre sigue pensando que mujer es una amenaza.

Barroso considera que la parte femenina en una empresa es importante, porque ella cuenta con el poder intuitivo que no tiene el hombre.

En todo caso, asegura que la gerente antes que todo es mujer y antes que mujer es ser humano.
 

Por Florencia Tovar / El Nacional (Venezuela), Domingo 1 de julio de 2001

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