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Los traductores públicos en Argentina |
* La globalización beneficia a
quienes se dedican a traducir idiomas extranjeros
* Las posibilidades de trabajo para
estos profesionales se resintieron por la recesión
* Sin embargo, según los
especialistas, la demanda aún es buena y aceptable
La de traductorado público es una profesión exigente. La carrera
tiene en el país una larga y sólida tradición, que se remonta a
1868.
Durante muchas décadas, los profesionales se beneficiaron con la
escasez de traductores, para los que siempre había algún tipo de
demanda. Pero fue la transformación económica de la última
década, con su ola de inversiones y transacciones
internacionales, aumentó notablemente la demanda de
profesionales locales no sólo de la traducción, sino de la
interpretación.
A propósito, se debe recordar que los interpretes son quienes
traducen oralmente. Los traductores son aquellos que traducen
textos escritos.
"Esta profesión está directamente vinculada con la apertura del
país: cuantas más conexiones y contactos con la comunidad
internacional, más necesidad de intérpretes y traductores -dice
Daniel Giglio, abogado, traductor público y máster en
Interpretación de Conferencias-. Actualmente, nuestro país se
halla en una profunda recesión, con una retracción palpable, lo
cual afecta esos contactos y reduce la demanda", asegura. Luego,
menciona una encuesta informal realizada entre graduados de la
carrera de Traductorado Público de la UBA, que arrojó que menos
del 10% logró establecerse en la profesión en forma
independiente.
"La mayoría se dedica a la docencia, o se desempeña como
asistente bilingüe, o trabaja en áreas no relacionadas con la
profesión", dice Giglio.
Los más requeridos
María Claudia Carbone, traductora pública en idioma inglés que
presta servicios profesionales a estudios jurídicos, empresas y
consultoras, opina que si bien la demanda ha disminuido
-especialmente este año-, los traductores con más experiencia y
con varios años de ejercicio profesional mantienen un nivel
aceptable de empleo dentro de la coyuntura actual.
Entre los temas que provocan más oferta de trabajo, Carbone
menciona aquellos relacionados con el derecho civil, comercial y
financiero. También -dice- se ha incrementado la demanda de
traducciones sobre temas procesales. "Y con el avance de las
nuevas tecnologías, los traductores han obtenido buenas
oportunidades laborales en el campo de las telecomunicaciones."
En el caso de los intérpretes, aquellos con especializaciones
altamente técnicas -ingeniería, medicina, odontología- tienen
más posibilidades de ser contratados que los que no tienen una
especialidad definida
Al compás de la globalización
La Federación Argentina de Traductores agrupa, a través de sus
colegios profesionales, a unos 6000 profesionales. El más grande
es el Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos
Aires, que tiene cerca de 5100 matriculados en 34 idiomas, como,
por ejemplo, serbio, farsi, hebreo, danés, chino, vietnamita,
esloveno, además de los mayoritarios.
Para la doctora Beatriz Rodríguez, traductora pública de francés
y presidenta del colegio capitalino, las perspectivas de la
profesión son aceptablemente buenas, "porque hoy la
globalización le abre al traductor nuevas posibilidades al
permitirle trabajar con clientes de distintas partes del mundo".
A su entender, la capacitación y el profesionalismo de los
traductores argentinos los ponen en una posición privilegiada
dentro de lo que es la industria de la traducción global.
Según explica, la formación tradicional en las universidades
argentinas es de ciclo básico, con una especialización
posterior.
En 14 universidades argentinas se dicta la carrera de traductor
público. En Buenos Aires lo hacen 8 universidades, entre
privadas y públicas, y también se la puede cursar en Córdoba, La
Rioja, Mendoza, Río Negro, Entre Ríos y Formosa.
Los honorarios
El Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos Aires
y otras entidades publican honorarios mínimos e indicativos para
la profesión, que dan a los interesados un marco de referencia
acerca de cómo cobrar. En general, los intérpretes de
conferencias tienen "jornales" que se dividen en períodos de 3,
6 y 8 horas, los cuales se incrementan a medida que asciende la
cantidad de horas del contrato. Cada cabina de interpretación
cuenta con dos intérpretes. Y un "jornal" de 8 horas oscila
entre los 350 y 450 pesos por intérprete. En los Estados Unidos
los honorarios son algo más altos: rondan los 450 y los 650
dólares por intérprete para un jornal de 8 horas. |
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CARMEN MARIA RAMOS / LaNacion.com.ar (Argentina),
Lunes 17 de septiembre de 2001 |
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