SECRETOS DE DIRECCIÓN
Pensar y actuar como atleta corporativo |
Desde que estoy en Compaq hubieron dos CEO de estilos muy
distintos. El que salió hace dos años, Karl Writer, era casi un
emperador. Tenía una imagen intocable, de una persona a la que
era difícil llegar pero al que uno admiraba cuando se lo
escuchaba hablar. Tenía una personalidad atrapante, por otra
parte, distante. Era una persona muy dura, de establecer
objetivos muy ambiciosos. Luego llegó el actual CEO, Michael
Capela. Es una persona más informal, que habla y se comunica vía
mail con los empleados.
Independiente de esos dos estilos que marcaron muchos cambios en
la compañía yo siempre trabajé bajo el mismo estilo. Yo no
cambié mi forma de trabajar. Es mi estilo lo que me ha permitido
lograr lo que he logrado y alcanzar mi actual performance.
Tres veces por semana me levanto entre las 6.30 y las 6.45 de la
mañana. Yo vivo en el country Las Praderas; mi "profe" de
gimnasia me busca por mi casa, y hacemos una hora de "training"
en la cancha de golf o alrededor de la cancha de fútbol. Lo hago
para sentirme bien en la empresa. Como dicen los expertos en
gestión, los presidentes de las empresas somos atletas
corporativos. Tenemos que estar en un buen estado físico y
mental para soportar los días que tenemos que soportar y hacer
lo que tenemos que hacer. Luego de hacer gimnasia, desayuno y me
tomo un rato. La mañana es el momento en que hablo con mi
señora, le miro los cuadernos a mis nenas, tomo unos mates y
estoy con mis dos hijas que van al colegio por la tarde. Tengo
tres hijas, pero la que va al colegio por la mañana se levanta
antes que yo. Llego aproximadamente a las 9.30 a la oficina.
Diariamente bloqueo con actividades sólo la mitad de mi agenda.
La otra mitad la dejo para recibir llamadas inesperadas de
Houston, atender asuntos urgentes, llamados de clientes y pensar
lecturas que haya realizado. De esta forma tengo trabajo hasta
las nueve de la noche.
El nuevo CEO ha puesto mucho énfasis en la satisfacción de los
clientes y de los empleados. Obviamente el cliente es por quien
existimos pero lo más importante que tiene una empresa son los
RR.HH. —esto no es una declamación— pero si hay que reducir
personal, lo hacemos. Acabamos de anunciar 5.000 despidos a
nivel mundial. Lo que el actual CEO ha hecho es orientar los
procesos mundiales de la corporación hacia la calidad. La nueva
gestión está marcando mucho esta dirección. En la actualidad
trabajamos con los clientes en forma directa y a través del
canal de distribución. Con ellos trabajamos en forma
colaborativa. No tenemos una fuerza de ventas tan grande como
para hacer todo y cubrir todo.
Hoy estamos eliminando todo lo que es "papelerio" en procesos
administrativos. Desde mi computadora apruebo facturas,
créditos, "business cases" (cuentas especiales para algún
proyecto). Esto lo empezamos a trabajar hace un año y medio y va
avanzando. Cada día hay más cuestiones que yo apruebo a través
de este sistema y menos papeles que llegan a mi escritorio. Otro
ejemplo de cambio reside en cómo derivamos las quejas de los
clientes. Muchas veces un cliente enojado quiere hablar con el
gerente general. Eso ha disminuido porque ahora tenemos procesos
para atender problemas y resolverlos antes de que el cliente
llegue a un nivel de enojo tal, que quiera hablar conmigo. Ese
tipo de aspectos me ayudan a mí, me dan más tiempo.
Mi oficina está abierta para cualquiera. Tengo un trato afable
con todos los empleados pero no salgo a caminar ni a ver qué
están haciendo.
Cuando yo ingresé en la empresa, hace cuatro años, eramos apenas
60 personas y podía mantener una buena conversación con cada
individuo. Eso tenía mucho impacto en la gente y me gustaba
hacerlo. Ahora subo en el ascensor y me pregunto: "¿Esta persona
es de Compaq?"
Hoy tengo mucho contacto con mis once reportes directos. Solía
interesarme entrevistar a cada persona que iba a ingresar a la
empresa pero tuve que dejar de hacerlo. En general intento
invertir dos terceras partes de mi tiempo en clientes y socios
de negocios y el resto en RR.HH. En hablar con la gente, dar un
feedback, atender un reclamo, resolver un tema personal con un
reporte. Tener once reportes es un tema si uno quiere ser buen
jefe. Trato de estar cerca de ellos. Un empleado motivado y con
objetivos claros es una mezcla exitosa desde cualquier lugar. |
|
Por
Pilar Ferreyra /
El Clarín (Argentina)
/ www.clarin.com.ar |
|